La ciudad que quiere Madrid, ¿es turística o no tanto?

Dice Wikipedia que España es uno de los tres países más visitados del mundo y que el turismo representa el 11% del PIB. Los reclamos son el sol, la playa, la montaña, la historia, los monumentos, la comida, la bebida y los que decidamos. Porque, aunque hay quien piensa que esto pasa porque hemos sido el pueblo elegido por Dios para plantar su toalla, la realidad es que hay detrás un trabajazo para atraer a los millones de personas que nos visitan cada año. Del personaje representado por Paco Martínez Soria en El turismo es un gran invento a David Pérez, el alcalde de Alcorcón, que primero lo intentó con Eurovegas y ahora con el mayor centro budista de Europa, no hay mucha distancia (en casi ningún sentido).

En este país llevamos años invirtiendo esfuerzo y dinero en convertirnos en hoteleros y camareros y lo hemos conseguido. Somos sector terciario. En la costa no cabe una paella más y quizás por eso ahora estamos trayendo gente a las ciudades. Y la gente viene porque es tendencia y se ha convertido en costumbre lo de hacer checkin en urbes de todo el mundo para colgar la experiencia por las redes pero también porque es fácil y barato. Líneas áreas low cost, hostels y hotelitos con encanto, apartamentos turísticos, comparadores de precios, agencias de turismo experiencial… Tenemos el mundo al alcance de nuestra mano y lo agarramos fuerte sin importarnos las consecuencias, que las hay.

Y aquí es donde me empiezan a caer sopapos. Porque no se puede cuestionar el modelo turístico sin quedar aplastado con el argumento único: la riqueza y el empleo que aporta. Riqueza sin sujeto y empleo sin matices, pero qué más da.

Quizás por eso mismo es muy difícil entender el relato del Ayuntamiento de Madrid en este campo. Es buena noticia la de la semana pasada: la instrucción que evita que edificios enteros pasen de uso residencial a hospedaje pero no sólo no es suficiente sino que suena a batallita cuando se contempla la guerra con perspectiva. Lo acaba de contar este diario: la inversión hotelera está disparada en Madrid. Y eso, como se dijo por aquí, preocupa menos en Cibeles, que no piensa en ninguna moratoria hotelera, porque “no estamos tan mal como Barcelona”.

¿Lo queremos todo?

Lo estemos o no, uno diría que lo estamos deseando. Y aquí viene otra falla en el relato ahoramadrileño: Madrid intensifica su promoción como destino turístico en Europa, dice una nota de prensa lanzada desde Cibeles hace unos días. ¿Cómo? Yendo a ferias turísticas en Rusia, Francia, Irlanda, Italia, invirtiendo dinero en invitar a la gente a venir. Y Luis Cueto, responsable del asunto, presumía en su entrevista del fin de semana con El País, del estupendo imán para visitantes que es Madrid y de lo bien conjuntadas que están en estos las políticas de Ayuntamiento y Comunidad cuando en la misma semana Jose Manuel Calvo, concejal de Urbanismo, decía que no quería que la ciudad se convirtiese en “parque temático”.

A ver si lo entiendo, queremos que vengan más pero no queremos que la conviertan en parque temático. Queremos que los barrios se llenen de turistas pero no queremos que los turistas expulsen a los habitantes de los barrios. Queremos que el sector terciario deje dinero pero no queremos renunciar a otros modelos productivos más sociales como los que propone el prometedor plan Mares. Lo queremos todo pero de eso hace mucho que no nos queda.

Vamos un segundo a Barcelona, el ejemplo recurrente. Ejemplo que antes era malo y ahora no tanto porque allí se han puesto serios y sí se han atrevido con una moratoria hotelera y con un Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) que, además, trabaja en el mismo sentido que un ambicioso plan de vivienda. De vuelta a la capital. Aquí se ha dicho no a la moratoria pero se dice que se va a regular lo que se pueda lo de los apartamentos turísticos, aunque casi todo dependa de la Comunidad (a la que el mismo Luis Cueto que presume de ir con ella de la mano a FITUR acusa de inacción). Como si fuesen temas distintos.

No sé, sigo despistado. Da la sensación de hay inquietud por el asunto pero sin una visión general. Parece que se quieren hacer cosas pero sin un criterio común definido. Mucho sí pero también bastante no. Ay, el modelo… Sólo hay que leer y pensar sobre ese estupendo lema que firma las campañas publicitarias de Madrid: la ciudad que quieres. He aquí la cuestión: en materia turística, ¿cuál es la ciudad que quiere este Ayuntamiento?

Source: Desde mi bici

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